Leyendas para contar este día de muertos

Leyenda el fantasma del pirata.
En México hay personas que tienen más éxito luego de su muerte que durante ella. Tal es el caso de un pirata que se hizo notar tras haber hecho una gran fortuna gracias a los saqueos que lograba confinar en cada puerto. Las personas del pueblo donde vivía no sabían en un principio de toda la fortuna que él había logrado. Sin embargo, las autoridades le habían confinado una pena mayor por sus actos de vandalismo. Al enterarse de todo el dinero que les había quitado a las personas inocentes y sin ningún remordimiento, lo mandaron inmediatamente a la horca, lugar donde perdió la vida tras una vida llena de aventuras y combates.

Leyenda el fantasma del pirataEl pirata en cuestión, era nada menos que el capitán inglés Robert Barrett. Al mismo le llegó el final de sus fechorías la fecha de 1568, allí fue cuando atraparon después de haber hecho muchos asaltos importantes. Él era un capitán, por lo cual lo destituyeron de su cargo oficial por todos los crímenes cometidos. Lo siguiente fue el destierro para que sea condenado en Texcoco y no pueda volver a su querida Inglaterra, luego de cumplir una condena prudente lo ahorcaron. La vida del bandido terminó, pero comenzó la del fantasma.

Las personas aseguran que si pasan por la medianoche bajo el lugar donde fue ahorcado el pirata Barrett, su fantasma aparece para asustar. Son muchos los que vivieron la experiencia de andar libremente por las calles y ver entonces la horrenda figura que perdió su vida en la horca. Otro detalle es que un árbol está ahora en el sitio donde le quitaron la vida y el mismo proyecta una sombra aterradora del hombre que alguna vez fue un gran pirata. Ahora hay quienes evitan pasar por este lugar que tiene a la fecha una gran cantidad de leyendas para advertir a quienes estén de noche por la zona.

Leyenda la calle del truco.
Don Ernesto entra en una cantina para apostar contra otros tantos millonarios de México, ellos se reúnen de vez en cuando para apostar. El juego se llama Black Jack y gana aquel que llegue al número más cercano a 21. Si se pasa de dicho número, se pierde de manera automática y todos conocen las reglas del juego. En esta cantina no se apuesta por monedas solamente, sino que las apuestas superan las pequeñeces y llegan a entregar grandes cantidades de dinero, residencias, herencias, propiedades y hasta almas si así se quiere.

No era el día de suerte para este hombre que de vez en cuando se sentía un tanto afortunado, ya que en las primeras manos había perdido todo su dinero y aun quería quedarse por más. Afrontando las consecuencias de su adicción al juego, presentó ante su oponente los títulos de las propiedades que tenía a su nombre y estos también los perdió. Cuando hizo el recuento de cuanto había perdido en la noche se dio cuenta que no tenía nada más en este mundo. Sería entonces momento de irse con una mano atrás y otra adelante como dice el dicho.

Leyenda la calle del trucoSu contrincante no era solamente una persona con mucha buena suerte, pero eso Don Ernesto no lo sabía. Cuando no le quedó más nada que perder, el jugador le pidió algo más y si él aceptaba le devolvería todas las cosas que había perdido durante la noche. Realmente era algo terrible lo que estaba pidiendo, pero en caso de ganar, entonces no habría perdido nada y se jugó a todo o nada. Efectivamente perdió la mano y de este modo el contrincante se llevó a su mujer que era aquello que le había pedido. Las posibilidades de ganar esa noche eran nulas porque él se encontraba jugando con el Diablo que le tendió una trampa.